Dejaste el colegio hace diez, veinte, cuarenta años, y anoche estabas otra vez en el pupitre, sin haber estudiado, mirando preguntas de una asignatura que nunca cursaste. Es un sueño que mucha gente reconoce en cuanto se lo cuentan, y que los libros de sueños, curiosamente, nunca describieron tal cual.

Los viejos libros de sueños no conocieron el examen escrito, con sus filas de pupitres y su reloj; lo más cercano que ofrecen es la escuela y el aprendizaje, y eso es lo que recogemos más abajo.

¿Qué significa soñar con un examen?

Ni el diccionario de sueños de Miller (1901), ni el Golden Wheel Dream-Book (1862), ni la Oneirocrítica de Artemidoro tienen una entrada para el examen. Lo que sí leen es el escenario donde suceden casi todos estos sueños: el aula.

Y no coinciden. Miller fue melancólico con quien volvía a la escuela de su infancia y amable con quien volvía a la universidad. El Golden Wheel, práctico, leyó en el estudio un ascenso en la sociedad, con tropiezos si costaba aprender. Artemidoro, en el siglo II, fijó una distinción fina: aprender a leer y escribir cuando todavía no se sabe era bueno, aunque con angustia y fatiga; volver a aprenderlo cuando ya se sabe era, para él, una señal fuera de tiempo.

En el examen

Estas son lecturas de los antiguos libros de sueños, recogidas como historia: ningún sueño predice el futuro.

¿Qué significa soñar con un examen sin haber estudiado?

Te entregan la hoja y descubres que no abriste el libro, o que el examen es hoy y creías que era la semana que viene. Es la variante que más se cuenta, y la que la psicología desarma del todo: no podías haber estudiado, porque el examen soñado no tiene temario. Muchas veces no habla de estar poco preparado, sino de cargar con más de lo que cabe en una sola persona.

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¿Qué significa soñar que no encuentras el aula del examen?

El pasillo se alarga, los números de las puertas saltan, el edificio se reorganiza cada vez que giras. Aquí el sueño del examen se cruza con el de llegar tarde: a la presión de rendir se suma la del tiempo, y suele aparecer en épocas de exceso de compromisos. El aula que no existe es imposible en el espacio igual que el examen es imposible en el papel, y por la misma razón.

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¿Qué significa soñar que suspendes un examen?

Ves la nota, o la cara del profesor, y ya sabes. Los psicólogos leen el suspenso soñado como miedo a fallar, no como su anuncio. Y añaden algo consolador: quien sueña que suspende suele ser alguien a quien le importa hacer las cosas bien.

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De vuelta en clase

¿Qué significa soñar que vuelves al colegio?

Volver al colegio — un aula antigua de noche, pupitres de madera y una lámpara en la mesa del maestro
Volver al colegio

Eres adulto, pero estás otra vez en el aula de tu infancia. El diccionario de sueños de Miller (1901) leyó verse joven y en la escuela como penas y reveses que harían añorar la confianza sencilla de otros tiempos; volver a la universidad, en cambio, lo leía como distinción por un trabajo bien hecho. Artemidoro (Oneirocrítica, siglo II) fue más severo: soñar que se aprende de nuevo lo ya sabido era mala señal y fuera de tiempo, propia solo de niños.

¿Qué significa soñar que estudias para un examen?

Libros abiertos, una lámpara, la noche por delante. El Golden Wheel Dream-Book (1862) leyó ir a la escuela como adelanto y buena fortuna, y estudiar con éxito como subir a un lugar más alto en la sociedad; si costaba aprender, habría tropiezos, pero al final se subía igual. Artemidoro leyó aprender lo que aún no se sabe como algo bueno, unido a angustia y fatiga. Hoy suele leerse como preparación: algo que te importa y para lo que te estás poniendo a punto.

¿Qué significa soñar con un examen según la psicología?

Los psicólogos lo cuentan entre los sueños de ansiedad por el rendimiento, y entre los que más tiempo acompañan: décadas después del último examen real, hay quien sigue soñando con la prueba imposible. Lo leen como una auditoría de la propia competencia, que se dispara antes de cualquier evaluación, no solo académica.

Y señalan lo que quien sueña no ve en mitad del sueño: el examen soñado es imposible de aprobar por diseño. No es la memoria la que falla; es el sueño diciendo de qué trata. No del temario, sino de la sensación de ser juzgado.

Una pregunta para quedarse con ella

¿Quién sostiene ahora mismo el bolígrafo del examinador en tu vida despierta, y se lo diste tú o simplemente ocupó la silla?


Miller y Artemidoro hablaron del aula; tu examen, en cambio, tenía una asignatura concreta, un examinador con cara y una hoja que se borraba. Esos detalles se van con el primer café. Con Dreamlock, un diario de sueños privado ya en el App Store para iPhone, basta un toque para contarlo en voz alta medio dormido, y por la mañana encuentras una tarjeta con el sueño contado de nuevo, un título, una pintura, sus símbolos y una interpretación.